El Domingo después de una corta siestita, a verme los mellizos Lucia y Francisco, mis nietos más chicos de 4 años, vienen a pedirme una vueltita en el "Citro". El abuelo, es decir yo, los llevo una vueltita manzana parados en asiento de atrás sacando la cabeza por arriba del techo.
Entre el sábado y esa mañana había terminado de colocar un brazo delantero que tenía el buje con juego, además de intentar corregir una pérdida de líquido de freno y regular las válvulas.
Me faltaba completar el nivel de aceite y alinear la dirección cosa que pensaba hacer en otro momento.
Los borregos empiezan con el alboroto, se suben al auto, saltan y dale abuelito y dale, que salgo con los impacientes a dar la vuelta manzana. Cuando voy sacando el coche del quincho, lugar donde lo tengo guardado por mucho que le pese a la bruja, cuando paso al lado de mi suegra que estaba muy sentada y no amago a correrse, la vieja no camina,veo que el auto echa humo, entusiasmado por ahumarla un poco le doy unas aceleraditas y salgo muy contento.
Al regreso veo que no había cerrado la tapa del Reniflard (Tubo de llenado) por lo que tiró casi un litro de aceite por todo el motor.
Como me preocupaba que se hubiera ensuciado el radiado de aceite y que después con la tierra termine tapado, trabo el volante y Quito el ventilador.
Armo la hidrolavadora, preparo limpia motores y me voy a dar arranque al auto para sacarlo. no había retirado la traba del volante por lo que el burro quedó trabado y echando humo hasta que conseguí desconectar un borne de la batería.
Todo el motor hecho una mugre de aceite, el burro quemado, el volante trabado con un fierrito que además se dobló.
Dios castiga sin palo y sin rebenque.
